Crónicas de bicicleta: Copenhague – Berlin

Martes 16/12/2014
Las olas y el viento, pero sin costa. Mi fé y mi voluntad.

Comencé la jornada a las 7am despidiendome de Magid, mi compañero de cuarto, en Copenhague, y dejando una valija negra llena de ropa. El día estaba fresco, pero no parecia amenazar por las nubes que se dibujaban lejanas en la costa. el viento soplaba desde el noreste, por lo cual fué muy sencillo salir rumbo a Roskilde, 25 km al oeste de Copenhague. Allí noté que el viento cambió, proviniendo de la costa norte, por lo cual me fue muy facil llegar desde Ringsted hasta Næstved, una ciudad situada a unos 60km de distancia de la capital de Dinamarca. Desde alli se me hizo bastante simple y veloz continuar bajando, dado que el viento volvió a cambiar paulatinamente, proviniendo ahora desde el oeste, siendo en su mayor parte el motor de mi avance. Todo esto cambió repentinamente al llegar al sur de la isla, pasando Vordingbord, donde el viento cambiante me empezó a impactar de frente al cruzar los dos puentes que unen las islas del sur de Sjælland. Se me hizo complicadisimo avanzar con estas condiciones, y el frío empezaba a hacerse sentir. Luego de esto, llegué hasta Nykobing Falster y dadas las condiciones cambiantes de viento y una notable tormenta electrica que azotaba la isla oeste y se acercaba, me vi obligado a desviar mi curso hacia el sur, para llegar al pueblo de Gedser y poder tomar el Ferry que comunica este pueblo danés con la localidad alemana de Rostock. El tramo mas complicado fue hasta Gedser, dado que los vientos de la costa y la furia de la tormenta se empezaron a encontrar, a tal punto que, de a ratos, recibía los incesantes impactos de oleadas de lluvia en cantidades enormes, acompañadas de fuertes rafagas de viento. cuando finalmente llegué a Gedser, pasé por un pequeño supermercado para abastecerme y preguntar sobre cual era el camino para tomar el Ferry. Un hombre se me acercó y dijo haberme visto en la ruta cargando mis cosas en mi bicicleta y resistiendo los embates del clima. Me dijo que pudo darse cuenta facilmente que no soy una persona que se rinda facilmente, y que admiraba mi valentía, pero le parecía una locura. Yo reí, y le dije que la única diferencia entre la valentía y la locura es la fe y la voluntad. Mi fe me hace fuerte, y mi voluntad me hace capaz, esa es la razón, y si hay razón no existe locura. Luego de esto, fui a comprar mi boleto para cruzar el mar. La sala de espera estaba vacia, por lo que aproveché, me quité toda la ropa mojada, subi todos los calefactores y logré secar toda mi ropa en 25 minutos, para luego subir de inmediato a la embarcación que me sacaría de Dinamarca. Solamente espero que los días venideros no sean tan adversos climaticamente hablando. Para lo demas, cuento con mi fe y mi voluntad.

image

Miercoles 17/12/2014
Un tackle recibido.

Comencé la jornada levantando el campamento que habia apostado la noche anterior en un bajo, cerca de un puente, a la salida de Rostock. Tuve que desviar nuevamente mi ruta, dado que solamente hay carril bici en la autopista durante los 7 km que unen el puerto con la ciudad. Mi proximo destino era Laage, para luego continuar avanzando hasta Teterow. La idea era principalmente acortar distancia avanzando hacia el sureste, buscando rutas alternativas poco transitadas que me puedan resultar útiles. Laage fue complicado de alcanzar, dado que es un trayecto en ascenso permanente, y si bien es muy pintoresco, el clima opacaba todo el ambiente del lugar. Temprano en la mañana comenzó a llover,  y no pude disfrutar de un avance fructífero, dado que la lluvia acompañada de vientos provenientes del sureste a menudo me obligaban a detener mi marcha. al mismo tiempo comencé a notar un dolor creciente en la articulacion de mi pierna derecha al pedalear, y recordé con exactitud la jugada del partido de rugby que me dejó esa marca hace poco más de 10 años. El jugador me tackleó abrazando mi pierna izquierda junto a mi pie derecho, y luego de caer apoyando mi rodilla derecha sobre el suelo, el jugador cayó sobre mi cintura, desplazando la articulación de mi pierna derecha hacia afuera. El dolor no parecía ceder, al igual que la lluvia, al igual que el viento, razón por la cual decidí desistir de mi objetivo del día: Teterow. Acepté la realidad de que para poder avanzar con efectividad necesitaba darle un descanso adecuado a mi cuerpo, y decidí detenerme a mitad de camino entre Laage y Teterow. Me sentí muy afligido por esta situación, pero me propuse a mi mismo sincerame con mi condición fisica, y entender que el bienestar es primordial a la hora de encarar este tipo de desafíos. Nunca hay que subestimar al camino. El viento no cesa, la lluvia tampoco, es de noche y el frío se empieza a hacer sentir. envuelvo mis pies en mi frazada azul de polar, dentro de la bolsa de dormir, y ruego que la humedad del rocio matinal y de mi propia respiracion dentro de la carpa no invadan mi colchoneta dentro de la carpa mojandola. No temo, no dudo, estoy seguro de saber que yo busqué vivir esta experiencia. Solamente necesito resistir, descansar y seguir.

image

Jueves 18/12/2014
Se trata de dejar ir.

Me desperté tiritando, notando la creciente helada que había invadido la carpa. Inmediatamente encendí el anafe, salí de la carpa y noté que la helada se había adueñado de todo el campo, no solo alrededor mío, sino que de cada espacio verde que había divisado la tarde anterior. Demoré mas de lo previsto en levantar el campamento, no solo por el dolor en mi pierna derecha, sino que tambien por notar que al margen de mi pesar, estaba llevando mucho peso todavía. Armé una pequeña mochila que tenia guardada, la aprovisioné con ropa, zapatillas, remeras, buzos y decidi colgarlas de un palo y despedirme de ellas. Comprendí que este viaje no solo se trata de dimensionar mis capacidades propias, sino que tambien se trataba de un punto muy importante que nunca habia tenido en cuenta: se trata también de dejar ir. Mi año en Dinamaca no fue facil, para nada, dado que perdí mas de lo que estaba dispuesto a perder. Perdí su mirada, su voz, su sonrisa, y tuve que enfrentarme a aceptar que la distancia entre nosotros no tiene que ver con longitudes en ninguna unidad conocida, que ella se había alejado del intenso amor que sentía y que yo debía quedarme con mis sentimientos, que son parte de mi, y que el tiempo me va a decir que rumbo debe tomar ese equipaje. Entonces, ahora en la soledad del camino, no puedo considerar una opción el aferrarme a cosas materiales. Acepté que este día tampoco iba a completar mis expectativas en lo referente a avanzar, dada la molestia en mi pierna derecha. Avancé muy poco este día, respetando los tiempos de mi cuerpo, sin exigirme y aprendiendo un poco mas de mi mismo. Todo necesita su tiempo, ya sea para sanar, para recuperar o para aceptar. Pasé Teterow sin pena ni gloria, con mucha lluvia y viento, siempre en ascenso constante, sin miedos ni inseguridades, encontré un claro que me pareció adecuado para detenerme, y sin cansarme decidi pasar la noche aquí. Recordé errores pasados, desaciertos, desenlaces inesperados, me invadió la culpa y el dolor de los daños recibidos y ocasionados. El sueño me gana despues de la cena. Ojalá deje de llover por al menos un día, en el camino o en mi vida.

Viernes 19/12/2014
Oh, rayos.

Me desperté con optimismo, dado que el dolor de mi pierna dejó de existir paulatinamente durante la noche. Me preguntaba si habría sido alguna postura o movimiento lo que desató el dolor. Me decidí a levantar inmediatamente el campamento, a las 9 de la mañana. no demoré mas de 50 minutos en llegar a Malchin, y notar que 4 rayos de l rueda trasera se rompieron, dejando en una condición de debilidad general a toda la bicicleta. No era factible continuar viaje así, dado que la rueda trasera solamente podría durar unos kilómetros antes de romperse por completo. De casualidad encontré una bicicletería abierta, y el señor fue muy amable en reparar la rueda en un breve lapso de tiempo, y tambien en hacerme un poco de precio en el arreglo, dadas las circunstancias en las que lo conocí. Se le estaba cayendo el block de una moto que estaba reparando cuando yo llegué, y lo ayudé a sostenerla mientras la terminaba de asegurar, cosa que evidentemente no podría haber hecho solo. Me resulto muy gracioso su comentario respecto a mi carga, afirmando que tal vez en vez de una bicicleta necesitaba un caballo para transportar todas las cosas que llevo. Lo que el ignora es que eso es todo lo que poseo, y no me imagino que transporte necesitaria él para movilizar todo lo que el posee. El clima no ha cambiado en estos 4 días de trayecto, pero agradezco en el alma no seguir con el dolor en mi pierna derecha, del cual ya no tengo señales. Mi objetivo mas cercano era Neubrandenburg, un lugar que parece ser mas ciudad que el resto de los pueblos que he recorrido, en los cuales nadie habla inglés, o al menos aquellos a los que les quería preguntar en qué lugar habrá un camping. Al llegar al centro comercial de la ciudad, finalmente tuve mi primera conversacion en inglés en días, con un empleado del lugar, que no solo me informó del clima en los días posteriores (si, malas noticias) sino que tambien imprimió para mi un mapa con el recorrido mas corto hacia Berlin. Luego de eso, y de sacar algunas fotos mientras no llovía, me dispuse a buscar algun lugar medianamente cubierto para pasar la noche. No para de llover, y no va a parar, al menos ya lo sé con certeza.

Sábado 20/12/2014
Recordando el graffitti de Nørrebro

Comencé el día a la vera de la ruta, en un pequeño parque, con todas mis cosas ocultas detrás de una arboleda. Levanté mi campamento a las 8:30am dispuesto a salir de Neubrandenburg, por una ruta alejada de las carreteras principales. El fuerte viento frío de la mañana ayudó a secar la humedad residual del interior de mi carpa, así como la cara de la colchoneta que apoya contra el suelo. Mi objetivo más cercano era llegar a un pueblito cercano llamado Burg Stargard, desayunar y abastecerme antes de seguir viaje. Con un viento helado que frenaba mi marcha, y teniendo en cuenta las nubes de tormenta que se aproximaban, avancé lo mas rapido posible hacia el pueblo. Mi primer parada fue bajo el techo de un supermercado del pueblo, en el cual compré algunas frutas y algo mas de comida. Al salir del supermercado, decidí esperar que pase la peor parte de la tormenta bajo ese mismo techo. El clima no ha sido bueno en estos días, y me resulta particularmente fácil darme cuenta inluso cuánto va a durar la tormenta, dado que el viento sopla tan fuerte que se puede divisar cada segmento de nubes con claridad. Inmediatamente despues de los primeros 5 minutos, se desató la furia de la tormenta, con granizo, lluvia muy intensa (muy parecida a las tormentas de verano en Mendoza), truenos y relámpagos. Casi una hora despues de esperar que calme el clima, decidí seguir el viaje en bicicleta, con lluvia no tan intensa, y nuevamente corrigiendo las distancias a recorrer en esta jornada, determinando que Lychen iba a ser el lugar donde acamparía por la noche. Recorriendo varias rutas internas pude notar que cada 3 o un maximo de 6 km existen muchos pueblitos, que si bien no tienen mucho mas que un par de casas, bares y restaurantes, me han sido de útil referencia a la hora de internarme por estos caminos alternos a la ruta principal, menos transitados, que suelen ser mas rectos, en este caso, para llegar a Berlín. El cuerpo me sigue respondiendo bien, el recuerdo de aquel partido de rugby ya no duele, no tengo calambres ni cansancio muscular. La ruta me ayuda a pensar, a entender cosas de mí mismo, a descubrir mi capacidad para lograr mis objetivos. Son las 7:19, estoy a punto de dormir, ya cené y sequé mis medias, zapatos, pantalón, campera y guantes gracias al fuego del anafe que una tarde de verano me regaló un viajero Suizo en un camping de Dinamarca. Hoy fue el primer dia que me vi forzado a usar los guantes que me encontré hace unos días en la ruta, para reforzar el abrigo que me dan los míos. Estoy en las afueras de Lychen, en una arboleda protegido del viento nocturno, helado y feroz, encontré 4 cojines de sillón viejos, que todavía no están podridos, los coloqué alineados formando un colchon bajo mi carpa y recordé el graffitti de Nørrebro, Copenhague, Dinamarca, que dice en su frase “La basura de un hombre, el tesoro de otro”.

image

Domingo 21/12/2014
Un ratito de sol

Hoy comencé la jornada un poco tarde para mi gusto, desayuné lo mas rapido posible, levante mi campamento y salí de Lychen aproximadamente a las 9am rumbo a Templin. De casualidad encontré una persona justo en la última casa antes de salir del pueblo, me detuve en el portón y le pedí solamente un poco de agua, ya que mi botella de ¾ de litro se encontraba casi vacía. El señor no solo tuvo la amabilidad de cargarla, sino que tambien me obsequio dos mandarinas y me recomendo regresar unos 200 metros y tomar un sendero para bicicletas que acortaria el tramo de la ruta en 6 km, pasando de 20 a 14 kilómetros el recorrido. Fue muy emocionante recorrer los senderos, con cuestas poco pronunciadas, lagunas calmas y muchisimo bosque, en cierta manera pude recordar y notar la similitud que el lugar tiene respecto a algunas partes de la Patagonia Argentina/Chilena, con la diferencia notoria de la falta de vegetación característica que abunda en esa zona tan lejana hoy para mí. El momento más gratificante fué cuando, en pleno trayecto, el sol, que hace días no aparecía, se dejó ver durante casi todo el recorrido, lo cual asimilé como un buen augurio, ya que no llovería hasta pasada la tarde, y la abundancia de árboles en la zona me protegía del viento. Inmediatamente llegué a Templin, y me detuve en la única estación de servicio del pueblo. Detrás de la estacion me dispuse a prepararme un té para combatir el frío creciente del mediodía, y noté que había un tomacorrientes, por lo cual me dispuse a cargar mi tablet, para poder seguir orientado con el mapa offline que instalé. Luego del té con galletitas y de cargar 100% el aparato, me dispuse a cruzar el pueblo, y noté que la ruta que había proyectado para continuar mi recorrido se encontraba cerrada. Me tuve que desviar nuevamente hacia el este unos 8km de mi trayecto original y tomar una ruta alterna, que por suerte disponía de ciclovía casi en su totalidad. Al alejarme un poco de la zona de bosque me volvió a molestar el viento lateral, e inesperadamente comencé a sentir una molestia en mi rodilla derecha. Luego de eso continué mi recorrido hacia el sur, y decidí detenerme al ver que llegaba la noche, pero sabiendo que en este avance, que no fue tan extenso, ya me encuentro a unos 60km de Berlin. Me detuve ahora en una zona de bosques no tan nutridos pero que me ayudan a protegerme del viento y la lluvia, en el tramo comprendido entre Bebersee y Schorfheide. Son las 7pm, ya tengo el campamento armado, ya sequé mis zapatos, medias y pantalón, y ahora me voy a disponer a dormir unas horas, hasta que la lluvia calme y pueda continuar mi recorrido por la ruta sin peligro, ya que no hay ciclovía. Solamente espero que nadie me despierte, no me importa el frío ni la soledad. Este ha sido hasta ahora el mejor día que he tenido desde que pisé Alemania en 2 ruedas, y me llena de satisfacción y alegría vivir esta experiencia. Mi voluntad me hace seguir adelante, mi amor me ayuda y me cuida, me protege y me enseña a ser uno con el camino. Solamente depender de uno mismo es la experiencia más fuerte que se puede vivir. Por esta razón es importante ser organizado, constante y disciplinado a la hora de emprender este tipo de viajes, para no sufrir penurias evitables y poder disfrutar al 100% de cada vuelta al pedal. Sonrío y bostezo.

image

Lunes 22/12/2014
El perro grande y Berlín

Me desperté gracias a los pasos de un perro que se encontraba recorriendo las inmediaciones del bosque donde establecí mi campamento, el cual quebraba ramas caidas a su avance. Tuve que volver a secar mis zapatos con el anafe, pero fue menos humedad que la noche anterior. Salí a la lluvia para organizar todas mis cosas y levantar el campamento, cuando ví un perro grande que se alejaba entre los árboles. Me sorprendió el tamaño, pero no me asustó en absoluto. Era alto, no era corpulento y tenía cola larga. Continué mi trayecto con abundante pero fina lluvia, sin flaquear, seguro de saber que me encontraba a tal vez un día y medio de Berlín. Mi única parada del día fué en Zerpenschleuse, un pueblo pequeño pero muy pintoresco. Al notar que la lluvia iba a empeorar, decidí detenerme en la única estacion de servicio del pueblo a desayunar, dado que no lo había hecho en toda la mañana, y ya casi era el mediodía. El dueño de la estación me regaló un sandwich y un té, muy amable e interesado en escuchar mi experiencia del viaje. Luego me dispuse a hablar con un empleado de la estación, un chico joven, que estaba maravillado por escuchar mi relato. Le comenté respecto a lo hermoso que me habia resultado cubrir trayectos de bosques en esa zona, y le afirmé que es muy difícil encontrar lugares como en los que el vivía, rodeado de bosques bien cuidados y de naturaleza protegida. El me comentó que el único problema que han tenido durante los últimos años es la pesencia de lobos en los campos, que suelen atacar al ganado eventualmente. Recordé en silencio al “perro grande”. ¿Sería un perro?. Cuando cesó la gran tormenta que se había apoderado de la zona, decidí continuar mi avance. Me resultó gracioso encontrar un cartel a la salida del pueblo, que indicaba que faltaban solamente 30 km para llegar a Berlín, cuando yo estaba convencido de que sin dudas serían unos 50, y como si eso fuera poco, mas adelante encontré otro cartel que indicaba que faltaban unos 44km, lo cual yo presuponía. el camino comenzó un declive, lo cual aceleró mi velocidad, y me resulto muy simple llegar a las afueras de Berlín, cosa que hice a las 3:33 de la tarde. La ciudad es enorme, por lo que estando en las afueras, sin dudas faltan al menos 15 km para llegar al centro. No pude ver el esplendor de la ciudad hoy, porque a las 16:00hs ya es de noche, pero espero verla en los 4 dias siguientes que me encuentre aqui, mientra descanso el dolor de mi rodilla derecha, producto de un golpe que no se ni cuando me dí, dado que tengo la sensibilidad de un rinoceronte a la hora de darme cuenta que me golpeo. No esperaba llegar hoy, pero nunca las cosas suelen ser como uno espera, no?

image

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s