Sin dejar de soñar, en constante movimiento.

Despierto antes que vos. Que lindo es verte dormir, y tener el tiempo exacto para levantarme y prepararte el desayuno. La mañana de Mendoza está comenzando, y la armonía está latente. Debería ir a la panadería, y comprar las tortitas que tanto te gustan. No quiero hacer ruido, no quiero perturbar tu paz. Es sábado, y hoy vamos a salir a andar en bicicleta por el parque a la tarde. Voy y vuelvo enseguida. Ya tengo el mate listo, el plato lleno de variedad, mermelada y alguna cosita mas, termo y mate me acompañan caminando hacia la cama de nuevo. Que lindo sábado, despejado, sin viento y con calor. Ojalá que nunca se termine. Finalmente, me despierto por la alarma. El cuarto compartido está vacío. Anoche estuvo helando, por lo que se ve desde la ventana. Ya estoy volviendo de a poco, mientras el invierno en Oldenburg, Alemania, todavía dice presente.

18/01/2014
Gran día y parada de bus.

Salí desde Oldenburg rumbo al sur, con la intención de avanzar unos 70 km hacia Papenburg, siguiendo una ruta que acompaña un cauce de agua bastante ancho, con ganas de tener un panorama agradable en el trayecto, acompañado tal vez por algo de nieve.

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La ciclovía facilitó en alto grado mi avance, el cual era constante, y solamente opté por detenerme en ciertos tramos del camino, aprovechando para sacar fotos mientras se iba la nevada. Incluso los pueblos que uno encuentra en el camino son pintorescos, también tuve la oportunidad de ver embarcaciones desplazandose por esta suerte de canal que se encontraba al lado de la ruta.

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Llegué a Papenburg a las 5 de la tarde, ya con muy poca luz, y estuve recorriendo la ciudad para poder encontrar algun lugar donde pasar la noche. Al primer lugar al que fuí, un camping, me recibió el encargado diciendo muchas palabras en alemán, aunque solo con dos me quedó bien claro que el lugar cerró a las 5 de la tarde y que no me iba a dejar acampar allí esa noche. continué mi busqueda, en este caso de hostels, para descubrir que todos estaban cerrados. Sin pensarlo más, decidí acortar la distancia en dirección a Holanda, dado que no me encontraba tan lejos. Me puse nuevamente en camino a las 10 pm. en la mitad de mi trayecto hacia Weener, un pequeño pueblo al noroeste de Papenburg, comencé a perder intensidad en las luces de mi bicicleta, yendo por un camino totalmente separado de la carretera y de a ratos muy complicado para hacer a oscuras, dado que había tramos en los que no había asfalto, y a cada lado del camino había pequeños cauces de agua con una caída alfo pronunciada. Decidí apagar la luz delantera, e ir encendiendola cuando sea totalmente necesario. Demoré cerca de 40 minutos en llegar, adivinando el camino en algunas partes. Al ver que todo se encontraba cerrado, decidí continuar hacia Bunde. Volví a utilizar el mismo método con la luz delantera, que era la que me brindaba más problemas. Como no podía ser de otra manera, Bunde estaba tan desierto como Weener. Decidí parar en algún lugar que tuviera algo de reparo, dado que nevó durante las últimas horas, y me encontraba completamente blanco, lleno de nieve. La prioridad no era descansar, solamente no enfermarme y aguantar mientras secaba mis cosas. Me detuve en el unico refugio que encontré: una parada de bus local. Aproximadamente 40 minutos después de estar en ese lugar, vino un patrullero con dos policías, me preguntaron que estaba haciendo, les expliqué la situación y uno de ellos me autorizó a pasar la noche allí. Sequé mis zapatos, cambié mis medias e hice un vano intento de secar mi campera. a las 3am pude dormir, para despertarme a las 5 por la temperatura, que estaba en 3 grados bajo cero. Mi segundo intento de dormir fue un lapso mucho mas corto, aproximado entre las 6:15 y algún momento antes de las 7. A las 8 abrió el supermercado que se encuentra detrás mío, pero me quedé dormido momentanea e involuntariamente, razón por la que pude entrar 40 minutos mas tarde, a comprar algunas baterías para evitar que las luces de mi bicicleta vuelvan a perder intensidad. Estoy tomando un café en la panadería del supermercado, porque anoche no cené y además creo que me lo gané. No se si sean dos días o un sólo día larguísimo, pero no crucé a Holanda de noche a pesar de estar a 6km, solamente porque era mi intención sacarle una foto al cartel que está situado en la frontera.

19/01/2015

Caminando se llega también.

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luego de una dura noche en la parada, pero con el ánimo renovado, me dispuse a cruzar finalmente la frontera, siendo Groningen mi próximo objetivo. La mañana mostraba signos de frío persistente, pero no había nada de viento, por lo cual un abrigo adecuado era la opción. demoré cerca de 30 minutos en completar el primer tramo, que era hasta la frontera. No habia linea de demarcación, puesto de control ni ningún tipo de obstáculo, era como ir de un pueblo a otro.

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Fue muy raro para mí darme cuenta que ahora también cambiarían las reglas del viaje, ya que las bicicletas, que no pueden ir por la carretera, pueden circular por una red de caminos destinados a ese fin, con muchisimas encrucijadas y dejando postales increibles, tantos lugares hermosos que se encuentran por los alrededores de cada ciudad, e incluso en puntos aislados, que por lo general se desvian de la ruta original, y a la vez, dejando abierta la posibilidad de proyectar un tramo corto y terminar haciendo un tramo mucho mas largo, dada la cantidad de desvios existentes, que a su vez son caminos propiamente dichos. Cabe destacar que no existen pendientes muy pronunciadas, lo cual da un extra de facilidad a la hora de desplazarse en bicicleta o corriendo. Es muy habitual el avistaje de aves de diferentes especies en la zona, dado que la cercanía al mar y la cantidad de campos verdes supone una fuente constante de alimento para todas. Fueron 36 km que pude disfrutar pedaleando, viendo pequeñas aldeas, cauces de agua, campos, arboledas aisladas y sentir la paz que ofrece la lejanía de las grandes ciudades. Winschoten fue una parada momentanea, y disfruté de la belleza de la ciudad, saqué algunas fotos y caminé por el centro despues de comer algo.

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Durante la tarde, en busqueda de una ciclovia que vaya lo mas recto hacia Groningen, tuve otro percance. El pedalier de la bicicleta (eje movil donde estan sujetos las bielas de los pedales y la corona) se desgastó tanto que ya no se podia mantener centrado y estable, comenzando a inclinarse al pedalear junto con todas las piezas que sujeta el mismo, haciendo rozar la cadena contra la guia de la corona. En presencia de este hecho, advirtiendo que me faltaban aún 6 km para poder llegar a Groningen, decidí no exponer al resto de las piezas a un desgaste mayor y posterior rotura. Caminar llevando la bicicleta era la opción mas viable.
Finalmente, luego de aproximadamente una hora y media, con las piernas bien cansadas, la espalda un poco adolorida y una sonrisa en la cara, pude llegar al hostel donde pararía durante 2 días. El arreglo de la bicicleta fue efectivo pero caro, siendo la mano de obra incluso mas cara que la pieza en sí. Vi irse todo el dinero que había ganado tocando la guitarra en Berlin, pero no me dolió, porque solamente lo considero un medio que solamente utilizo algunas veces para cumplir mi objetivo. Sin embargo se que la libertad plena es solo una ilusión, ya que todos siempre dependemos del dinero para vivir en esta sociedad como la conocemos.

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No esperaba encontrar en Groningen a nadie que hablara en español, pero evidentemente me equivoqué. Miguel es un chico de México que vino hace poco tiempo a instalarse en la ciudad, para cursar en la universidad durante los próximos 2 años. Es cierto que necesita un periodo de adaptacion al clima que hay, ya que no se aproxima ni un poco al que sería habitual para él. Compartimos, además de la habitación del hostel, charlas muy constructivas e interesantes respecto a la humanidad, los sentidos, las experiencias, los viajes y nuestra idea personal respecto al sentido que debemos dar a la vida, a la manera de traducir nuestro paso por la existencia, y a la huella que debemos dejar.

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La ciudad nuclea una cantidad importante de estudiantes, tiene un ritmo bastante agitado, intercalado entre actividades durante el dia y la noche, con muchos pubs, bares y restaurantes. La arquitectura tambien es un aspecto muy interesante a destacar en la ciudad, intercalando modernismo con muchas construcciones de un periodo anterior.

De repente, ya tengo en mente mi próximo destino. Drachten podía ser la opción, pero un poco más hacia el oeste se encuentra otro pueblo, muy poco conocido para el circuito turístico, y que promete como experiencia: Joure. Allá voy!

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