Cerca de la costa, cálidos momentos

25/01/2015

Amsterdam

7:30 am. Un té, pan, miel y un par de frutas a la mañana, para no decaer durante los próximos kilómetros. Levanto el campamento en medio de la nevada, sacudo la nieve del asiento y del manubrio, cargo todo nuevamente en la bicicleta y me vuelvo a subir al camino. Calculo una sola parada en el trayecto antes del puente, que no va a ser Almere, porque supondría un desvío innecesario. Pedalear sobre la nieve no es complicado, eventualmente es molesto hacerlo sobre el hielo, pero no es imposible. Calculé que en aproximadamentte 5 horas, o tal vez un poco mas, llegaría a Amsterdam. el camino que bordea la costa es recto, y a medida que comienza el día y el sol se hace presente, el deshielo también se hace notar. De a ratos es poco el viento que se percibe desde la costa, de a ratos es nulo. Tal como lo había pensado, me detengo antes del puente, sin cansancio ni desorientado, abro mi paquete de tabaco comprado en Berlin, tomo un papelillo y un filtro, y decido regalarme un momento diferente. Cruzo el puente sur, en un carril separado a unos metros de la autopista. El aire se siente fresco y calmo, el camino está muy lavado y bien demarcado. Decido bajar del carril para bicicletas que hay a un lado de la autopista para recorrer las afueras, en mi camino hacia Amsterdam. Muiderberg es un pueblo muy chico y pintoresco, con mucho movimiento, tiendas abiertas, gente caminando o en bicicleta, y muchas caras de asombro o curiosidad al verme pasar cargando todas las cosas que tengo sobre la bicicleta. El tan clásico “Hola” que cambió a “Hej” y luego a “Hi!”, ahora es un “Hoi” o un “Hello!” mientras me ven alejarme rumbo a una ciclovía que rodea el pueblo y pasa por diferentes campos, dando una vista mucho mas agradable que la ofrecida por la autopista. Llegar se hace interminable, y no se si es por la ansiedad o por el dibujo que traza el camino. No pude sacar ninguna foto del trayecto, debido a que la tablet se quedó sin batería. Diemen fue el primer lugar al que llegué, y rápidamente pude perfilar con mas claridad mi recorrido hacia el centro de Amsterdam. Mucha gente, muchos lugares interesantes, mucha arquitectura y un diseño hermoso de la ciudad, puentes por todos lados, peatonales, plazas, y mucho movimiento, el cual se nuclea en Red light district, los coffee shops y las tiendas, en su mayoría por parte de los turistas que avanzan a un ritmo pseudo frenético, queriendo ver todo y disfrutar la experiencia que representa la ciudad.

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Estuve un par de días en el departamento de David, un conocido de Santiago, un buen amigo que tuve la suerte de conocer en mi paso por Dinamarca. Viví la ciudad desde un ángulo diferente, dado que contaba con lo que yo considero una gran ventaja, y es que en vez de hacer el circuito turístico apegandome a un itinerario y un recorrido que es en general lo mas habitual y estructurado, dispongo de la visión de la ciudad por parte de un habitante de la misma, yendo a lugares que son mas frecuentados por la gente local, y hasta tuve la suerte y la oportunidad de poder tocar la guitarra en un pub tradicional de Amsterdam, de conocer gente relacionada con el movimiento artístico de la ciudad y de recibir algunos tragos gratis también. Una tarde en el centro conocí a 3 chicos Argentinos que estaban conociendo la ciudad desde el circuito turistico, con quienes tambien salí, yendo a un coffee shop con ellos e intercambiando ideas, vivencias y maneras de pensar, mientras veiamos avanzar las cenizas de aquellos cigarros armados y dejabamos que nuestra cabeza entienda mucho mas de lo que habitualmente entiende. Después de estos días tan agradables, la siguiente parada se sitúa yendo hacia el oeste. Haarlem es una ciudad bastante grande que quiero conocer.

27/01/2015

Los dias en Haarlem

Desde mi punto de vista, salir de Amsterdam me tomó mucho mas tiempo que el trayecto hasta Haarlem. El tramo proyectado, que inicialmente comprendía unos 20 kilómetros en dirección oeste, fue reducido a unos 17 o 16 gracias a mis ganas de evadir el camino convencional y hacer el intento de desplazarme por ciclovias que me permitan una vista diferente en camino hacia Haarlem, evitando caminos principales para poder conocer un poco mas del lugar. Tuve la suerte de haber contactado a Deniz para programar mi estadía en la ciudad capital de la provincia de Noord-Holland, una hermosa ciudad con poco movimiento turístico, el cual es mas habitual en Amsterdam. El clima de los días posteriores no fue el mejor, pero mis ganas de conocer, aprender y compartir nunca tienen en cuenta el aspecto climático. Gracias a Franzi, la chica que me alojó en Hannover, pude estar en contacto con Deniz y su novia, dos ciclistas y viajeros de espíritu, gente muy interesante y agradable, quienes me ofrecieron un lugar para poder dormir, aunque en realidad me dieron muchísima mas libertad de la que yo esperaba, ofreciendome una llave, la posibilidad de compartir la comida y tambien la confianza que esto implica, dado que realmente no me conocen en un principio, y supone un riesgo el hecho de dar tanta libertad a una persona, sabiendo que ellos no se encuentran en la casa durante la mayor parte del día. Ha sido para mí una experiencia muy linda tener la certeza de que el espíritu de Couchsurfing aún no se ha perdido en mucha gente. Pude también conocer a sus mascotas, una tortuga y una gata, aunque no pude compartir con ellos, dado que en cierta manera para ellas, yo estaba también cumpliendo el rol de intruso en su hogar.
Haarlem es un lugar muy lindo, con muchisima arquitectura que data de siglos atrás, tiene un estilo muy clásico, muchos lugares interesantes para ver, y una escena social bastante activa que comprende muchos restaurantes, bares, y algunos coffee shops e incluso una pequeña versión del Red Light District, emulando en cierta forma a la ciudad que está situada al este.

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En esta oportunidad, también tuve la suerte de poder hablar y compartir buenos momentos con gente que no había contactado previamente. Thomas es un barman de un pub que abrió recientemente, un viajero ocasional que estuvo en India, Japón, Australia y Tailandia, que tuvo la amabilidad de cocinar para los dos en su descanso mientras intercambiamos anecdotas de nuestros viajes y tradiciones de nuestros lugares. Ana es una estudiante de enfermería de 25 años que me contactó por la página de Couchsurfing, con quien anduve en bicicleta por la ciudad, quien me mostró desde su punto de vista lo que sería considerado por ella “los lugares que no puedo dejar de conocer” en su ciudad, y compartiendo una interesante charla acerca del arte y la historia de la ciudad, yendo a una galería de arte en la cual se exponían trabajos de artistas locales, y compartiendo una cena en la cual pude improvisar un poco mi versión de puré, la cual aprendí de mi padre y tuvo éxito.

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Nuevamente, creo que las imágenes no son suficiente a la hora de expresar lo genial que fue para mí tener la posibilidad de conocer esta hermosa ciudad y parte de su gente. El clima me sumó un día mas en el lugar, por una tormenta fuerte que provenía de la costa, razón por la cual tuve que avisarle a Friso, mi anfitrión en La Haya, que el viaje hacia allí sería un día después. Todo está empacado, agradezco, me subo a la bicicleta y me alejo calle abajo.

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