Los días nublados

Granizo y nieve acompañan.

Temprano a la mañana, el clima ya comenzaba a mostrar su fiereza. Sali con dirección sur, sabiendo que los vientos fuertes iban a impedirme ir en buen ritmo, recibiendo algunas lluvias momentáneas y tratando de sacarle provecho al reparo que me brindaba la carretera a mi costado derecho, ya que su elevación con respecto a la ciclovía me protegía de a ratos de las ráfagas de viento. Luego de haber recorrido unos 25 kilómetros, tuve que hacer una parada obligada, dado que una tormenta de granizo se hacía presente, y la suerte de haber estado en un pueblo cuando comenzó me fue útil a la hora de encontrar un reparo bajo el techo de una parada de bus. Luego de 20 minutos de incesante granizo pude continuar mi trayecto con aguanieve. El día estaba muy frío, y lentamente se comenzó a mojar mi ropa y equipaje, recordandome la utilidad que podría tener si utilizara algun aislante para evitar esa situación. Mi único nylon disponible solamente me sirvió durante mi paso por Alemania, ya que al utilizarlo tantas veces para cubrir mi equipaje se fue agujereando paulatinamente debido a las eventuales punzadas que la funda de la guitarra le daban cada vez que me subía o bajaba de la bicicleta, ya que llevo el instrumento atado atrás de la mochila de 60 litros que cargo en mi espalda.
Los siguientes 30 kilómetros no eran complicados, dado que no hay elevaciones en la mayor parte de Holanda, pero fueron una lucha constante con el frío, tratando de no detenerme para no perder calor a pesar de que toda mi ropa se encontraba mojada. El paisaje fue un espectáculo aparte para mí, a medida que avanzaba entre los pueblos y aldeas, viendo campos verdes volviendose blancos, y advirtiendo siempre que las nubes se movían a un ritmo muy rápido, no pude dejar de pensar con alegría y satisfacción que mi convicción era tan sólida que se tornaba imposible sentirme mal, sólo y triste ante esa leve adversidad. El camino me habla con la voz de mi familia, de mis amigos, de mis conocidos y de cada persona que, sin conocerme, me dan su voz de aliento, su apoyo y energía para seguir adelante. Las nubes viajan rápido por encima mío, y junto con cada llovizna, cada nevada, cada granizo, me renueva la energía para seguir adelante.
Llegué a La Haya casi tan tarde como lo esperaba, sabiendo que mi anfitrión iba a una cena y luego a un bar, porque ese mismo día es el que la comunidad de viajeros (Couchsurfing) organiza su juntada en la ciudad, para que viajeros y anfitriones puedan compartir más, conocer e intercambiar experiencias de viajes mientras disfrutan de un momento relajado, o de mucha fiesta. Dado que no pude llegar antes, decidí ir directamente a la juntada tal como estaba, con todo cargado en la bicicleta y con mi ropa mojada, pero con mucha ansiedad y ganas de conocer mucha gente y escuchar sus historias.
La noche se fue rápido, tal como suele suceder cuando uno está pasando un buen momento, disfrutando de esta suerte de intercambio cultural, con varias nacionalidades involucradas mientras las historias se contaban.
Quedarme en el departamento de Friso tambien fue una experiencia genial, el es un tipo muy sociable, muy interesado en conocer nueva musica y en compartir sus experiencias de viaje mientras compartiamos una cena en compañia de Ella, su joven y curiosa gata.

La ciudad es muy hermosa, mezclando el estilo clasico con moderno, la gente es muy relajada, abierta y amable, dispuestos siempre a conocer mas gente. Si bien el clima no fue el mejor, tampoco fue un factor negativo al menos para mi.

Luego de 5 dias geniales en este lugar tan lindo, es tiempo de seguir mi camino. Proxima parada: Rotterdam.

04/02/2015

El suceso inesperado.

Cerca del mediodía me dispuse a emprender mi corto trayecto hasta Rotterdam, con buen clima y mucha energía positiva. Me resulta muy enriquecedor saber que existe un mundo de gente con esta misma sintonía, con ganas de ayudar, aprender, escuchar, hablar y absorber nuevos conocimientos y experiencias. A pesar de la breve distancia que debía recorrer hasta Rotterdam, mi día de viaje fue mucho mas corto de lo que esperaba.
Cruzando un puente, un señor que paseaba dos perros medianos me detuvo, y preguntó de donde era. Detallo la conversación que realmente fué en inglés.

– Hola muchacho, de donde eres?
– Hola señor, soy de Argentina.
– Argentina? de que parte?
– De Tierra del fuego.
– Rio grande, Tolhuin o Ushuaia?
– Rio grande, pero mi familia es de Ushuaia.
– Que hermosa zona la isla, con mi esposa estuvimos viajando en bicicleta por allí. Tienes donde quedarte hoy?
– Eh, si, voy camino a Rotterdam, una amiga de un conocido me recibirá allí.
– Me gustaría intercambiar historias, te puedo ofrecer un lugar en mi casa hoy si te parece bien.
– No podría negarme, acepto encantado.
– Bien, acompañame por favor.

Y así fué que caminamos hasta su casa, entré con todas mis cosas, me dió una llave, me indicó donde se encontraba la ducha, la cocina y la habitación en la que me quedaría, me dijo que en 20 minutos volvería del paseo con sus perros y me dejó solo en la casa. Todo esto fue en cuestión de 5 minutos, habiendome conocido en ese lapso solamente. No pude hacer mucho más que entregarme a la sensación de emoción, simplemente me salió echarme a llorar dada la situación. No me animé a moverme de la entrada mientras el no regresara. La emoción se apoderó de mí, y me sentí infinitamente pequeño ante la situación, y eternamente agradecido por haber sido bendecido por el destino que cruzó nuestros caminos ese día. Mas allá de que yo disponía de un lugar para quedarme esa noche, mi interior me decía que no podía dejar pasar la oportunidad de conocer a este matrimonio.
Dick volvió de su paseo con Bella y Bob, sus dos hermosos perros provenientes de Rusia, adoptados recientemente, que tienen un comportamiento frio y distante en general, tal vez por sus experiencias previas de rechazo humano y maltrato seguramente. Estoy seguro que Dick y Els, su esposa, estan brindandoles todo el cariño posible, y tratando de a poco pero con constancia de revertir su actitud para el trato de estos bellos animales con las demas personas.


El historial de este matrimonio es increíble: 10 años viajando en bicicleta por América, Europa, África, Asia y Australia, miles de fotos y videos, cientos de historias divertidas y otras no tanto durante el viaje, me hicieron entender y dimensionar mejor cual fue la razón por la cual Dick me ofreció con insistencia quedarme al menos un día. Els me dijo con alegría “Tanta ayuda recibida, tanta buena disposicion y tantas lindas experiencias que hemos tenido, y por fin llegó nuestro momento de devolución”.
Compartímos una charla muy amena, una cena deliciosa y vimos una película Argentina que yo no conocía, de 1992 llamada “El viaje” (Dirección: Fernando “Pino” Solanas) una interesante historia que cuenta las desventuras de un chico de Ushuaia que decide emprender un viaje en bicicleta para encontrar a su padre, un arqueólogo que viaja constantemente por América, mientras podemos observar el contraste político, metafórico y literal que el director expone respecto a la realidad que se vive en cada país que recorre el protagonista, dandonos un enfoque diferente respecto a la definición de crisis, y dejándonos un mensaje positivo de esperanza y voluntad, en contraparte a todo lo malo que expone.
Corazones enormes se ven. Ya no necesito comprobar que debo confiar en la gente. Creo en la buena voluntad de ayudar, en el amor, en la gente de nuevo. Esto solamente lo reafirma. Mi despedida fue casi un “nos vemos después” con un montón de emoción que me dí cuenta que pudimos ocultar. Me guardé esas lágrimas para mi trayecto desde la casa de esta hermosa familia hasta Rotterdam. Estreché la mano de Dick, abracé a Els, acaricié a Bob y a Bella, y me fuí llevandome el equipaje mas valioso: Su amistad.

05/02/2015

Delft, la ciudad que sonrie y lleva hasta Rotterdam

Cerca del mediodia emprendi mi recorrido rumbo a Rotterdam, no sin antes  pasar por la ex capital de Paises Bajos, una ciudad de tamaño mediano llamada Delft, cerca de Wateringen, el lugar en las afueras de La Haya donde vive la familia de Dick.

Si bien es pequeña al ser comparada con otras ciudades, tiene un atractivo especial, recordandome de a ratos a la ciudad de Amsterdam.

504738985

El camino debia continuar, despues de unas horas de recorrer Delft. Marga, una amiga de Friso, aceptó recibirme en su casa por unos días. El trayecto restante fué con baja temperatura, pero con buen ánimo, y con entusiasmo por conocer Rotterdam.

Caminando por las calles de Rotterdam, es común encontrar este tipo de luces rojas incrustadas en el suelo. Cada una que se encuentra corresponde a una explosión de bomba, causada por bombarderos durante la 2da guerra mundial, en incursiones que destruyeron completamente la ciudad.

Días lindos vendrán a pesar del frío, es algo que se puede saber cuando uno conoce gente genial. Luego de mi experiencia en La Haya y camino a Rotterdam, no quedaron dudas al respecto. El clima no parece cambiar, pero hoy es lo que menos me importa. Necesito explorar la ciudad, hablar con gente, perderme pedaleando entre las calles, aprender, ayudar y conocer.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s